El gobernador Samuel García exprime brutalmente los fondos de REA. Los ciudadanos pagan altas tarifas en casetas cobro como Autopista Reynosa. La administración estatal convierte las autopistas en cajas chicas que ocultan un grave déficit financiero. Nuevo León sufre mientras la opacidad reina libremente. Las obras detenidas abundan en la entidad y el mandatario ignora toda exigencia ciudadana sobre rendición cuentas.
La opacidad rodea los fondos de REA estatales
La gestión de Samuel García inició en octubre del 2021. Desde entonces el gobierno estatal extrae recursos constantemente. Así mismo, la red de autopistas funciona como un cajero automático personal.
El organismo transfirió más de siete mil millones de pesos a la Tesorería estatal. Este monto financiero abarca hasta el mes de marzo pasado. La cifra representa casi diez veces más que lo gastado por la administración anterior.
El exgobernador Jaime Rodríguez utilizó apenas setecientos diecisiete millones de pesos. Esa cantidad cubrió todo su sexenio entre 2015 y 2021. El actual gobierno superó esa marca en solo cuatro años y medio.

Cifras históricas de un saqueo carretero
Las autoridades extraen dinero masivamente de las casetas cobro. Los automovilistas financian este esquema al usar el Anillo Periférico. El gobierno naranja desvía una tercera parte de los ingresos totales anuales.
El organismo reportó recaudaciones superiores a 6 mil millones de pesos. La Tesorería estatal absorbió más de dos mil millones de ese total. Esta proporción histórica marca un récord negativo para la entidad.
Las transferencias aumentaron drásticamente durante los últimos dos años. El gobierno emecista alcanzó cifras récord durante el año 2024. La Tesorería estatal dispone libremente del dinero sin rendir cuentas claras.
Legisladores exigen auditar fondos de REA
Diversos legisladores cuestionan fuertemente el manejo de estos recursos. Los diputados locales debaten la ordeña sistemática de los organismos descentralizados. El Congreso exige conocer el destino final del dinero recaudado.
Sectores del Congreso denuncian la falta de transparencia gubernamental. El gobierno estatal oculta sistemáticamente los reportes de gastos. La ciudadanía desconoce en qué proyectos invierte el gobernador estos millones.
La Tesorería estatal recibe directamente los recursos carreteros. La administración estatal realiza un uso discrecional de los fondos. El gobierno no informa públicamente el destino real del dinero.

Proyectos viales sufren abandono financiero
El dinero recaudado no financia la construcción de nuevas autopistas. El gobierno estatal mantiene obras fundamentales en completo abandono. La Carretera Interserrana interrumpió su avance por falta de fondos.
El gobernador pretende conseguir financiamiento federal para la Interserrana. Otra opción que evalúa el mandatario implica adquirir más deuda pública. Los recursos carreteros existentes desaparecen misteriosamente en el gasto corriente.
Otros proyectos carreteros sin cuota continúan detenidos actualmente. El Libramiento Juárez-Pesquería requiere atención urgente. El distribuidor vial Triángulo Norte en Escobedo también frenó sus trabajos.
El impuesto verde imita los fondos de REA
Agua y Drenaje aplica otra estrategia paralela de recaudación. La paraestatal cobra un polémico impuesto verde a diversas industrias. El gobierno argumenta que sanciona supuestos procesos contaminantes empresariales.
Los reportes oficiales indican pagos superiores a cuatro mil millones de pesos. Este gravamen ambiental funciona como otra fuente de dinero libre. La tesorería absorbe este capital con la misma opacidad.
El gobierno tampoco informa sobre el uso de este dinero ecológico. Agua y Drenaje sufre la misma ordeña que las carreteras estatales. Samuel García consolida un modelo recaudatorio que castiga al ciudadano.








