A menos de tres meses de su inauguración, el nuevo edificio de Fuerza Civil presenta graves problemas estructurales. Una intensa fuga de agua afectó tres niveles de las instalaciones ubicadas en la Avenida Morones Prieto. Este incidente evidencia la improvisación en la infraestructura de seguridad pública del Estado de Nuevo León. Diversos empleados reportaron también apagones constantes por instalaciones eléctricas provisionales.

El nuevo edificio de Fuerza Civil sufre inundación grave
El inmueble de la corporación estatal registró una falla masiva durante el pasado fin de semana. El agua brotó en los baños del Piso 8 y comenzó a bajar en cascada hacia las dependencias inferiores. Esta situación dañó de forma severa el cableado, el mobiliario y los equipos tecnológicos recién instalados en el sitio.
El escurrimiento afectó de manera directa los niveles 7 y 6 del complejo administrativo. El colapso de los plafones generó alarma entre el personal operativo que labora en la zona. Testimonios internos afirmaron que el agua destruyó áreas operativas fundamentales para el monitoreo de la entidad.
Las afectaciones llegaron hasta el salón polivalente y la zona de comedor. En ese espacio sesiona habitualmente la Mesa para la Construcción de la Paz con autoridades federales. Por consiguiente, las actividades de las fuerzas locales de seguridad sufrieron interrupciones considerables durante la jornada.
Las prisas de Samuel derivan en obras deficientes
El Gobernador Samuel García encabezó la apertura del recinto el pasado 22 de abril. Sin embargo, la administración estatal inauguró la sede gubernamental sin concluir la totalidad de los trabajos edilicios. Solamente cuatro de los 20 pisos funcionaban de manera regular al momento del corte de listón.
La prisa por presentar resultados en redes sociales provocó la apertura prematura de las instalaciones. El Gobierno del Estado puso en marcha varias dependencias sin contar con la infraestructura terminada. Entre ellas destacan el Centro Integral de Atención a la Mujer y diversas áreas de monitoreo vial.
Las fuentes internas señalan que este tipo de percances ocurren de forma recurrente en el inmueble. Anteriormente, el personal reportó filtraciones menores y fallas intermitentes en diversos servicios básicos. Por tanto, los testimonios coinciden en que la infraestructura actual carece de la calidad prometida.
La improvisación en el gobierno estatal persiste
El complejo opera actualmente con un sistema de suministro eléctrico de carácter provisional. Esta falta de planeación provoca apagones constantes que interrumpen las labores diarias de los funcionarios. Asimismo, la falta de energía definitiva pone en riesgo los sofisticados equipos de videovigilancia.
La plataforma espejo del C5 ubicada en el sitio sufre suspensiones operativas continuas. De igual forma, las centrales del Instituto de Movilidad, Metrorrey y Sintram enfrentan serias complicaciones técnicas. La falta de continuidad en los servicios vulnera la coordinación en materia de seguridad regional.
Los retrasos en las entregas de los pisos restantes continúan acumulándose sin una fecha clara. Las autoridades estatales rehúsan informar el costo total y el nombre de la empresa constructora. Además, el gasto estimado inicialmente en 500 millones de pesos podría incrementarse debido a los constantes arreglos.
La negligencia en las obras de Samuel perjudica operaciones
Las deficiencias estructurales en el nuevo edificio de Fuerza Civil comprometen la estrategia de seguridad estatal. Los trabajadores del recinto expresan molestia ante el deterioro acelerado de una obra recién entregada. La opacidad financiera y la prisa mediática dejaron un inmueble funcionalmente deficiente y costoso para la ciudadanía.
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