Nuevo León atraviesa una de sus peores crisis de movilidad, seguridad e infraestructura, pero en el palacio de gobierno las prioridades son completamente distintas. Para el gobernador Samuel García Sepúlveda, el estado no es una responsabilidad que deba gobernar con madurez, sino una caja chica —y muy generosa— destinada a financiar su obsesión personal: convertirse en presidente de México en el 2030. Mientras los ciudadanos padecen diariamente el colapso del transporte público, baches históricos y falta de servicios, una monumental maquinaria de dinero se quema, segundo a segundo, en las redes sociales para inflar la imagen de un mandatario que vive en una realidad alterna.
El circuito de los millones: Del erario al algoritmo
El plan para el 2030 no es un secreto; el propio Samuel García ha reconocido públicamente que le interesa competir por la Presidencia de la República. El problema no es su ambición, sino el descarado caminito que sigue el dinero para financiarla. De acuerdo con los registros de facturación de la compañía Nauka Comunicación Estratégica, el despacho particular del Gobernador y de su padre, Firma Jurídica y Fiscal Abogados, ha desembolsado la cantidad de casi 82 millones de pesos.
¿El concepto que intentan disfrazar? Un supuesto “Servicios de manejo de pauta digital”. Sin embargo, al revisar minuciosamente la pauta de anuncios colocada por la empresa, la verdad salta a la vista: no hay un solo anuncio que promueva los servicios de la firma jurídica. Todo el dinero se ha ido directamente a pagar publicaciones relativas al Gobernador, a su esposa Mariana Rodríguez y a otros personajes emecistas.

Lo verdaderamente indignante para la ciudadanía es que esta promoción no está dirigida a los habitantes de Nuevo León para informar sobre acciones de gobierno; está diseñada estratégicamente para impactar a todo el País. Samuel García está usando el dinero de un despacho que casualmente disparó su bonanza en el 2021, justo tras el inicio de su administración estatal, para comprar simpatías de cara a la elección presidencial.
El circuito de los millones es un insulto a la inteligencia: el Gobierno de Nuevo León le paga cantidades exorbitantes a proveedores consentidos, estos proveedores triangulan el dinero a través de empresas filiales o hermanas directamente al despacho particular de Samuel, y luego ese despacho firma los cheques millonarios para que Nauka llene de videos el internet de todo México. Es una campaña presidencial anticipada, financiada indirectamente con los impuestos de los neoleoneses.
Derroche digital en YouTube y Meta
Para dimensionar el nivel de derroche y la urgencia de Samuel García por figurar a nivel nacional, los casi 82 millones de pesos manejados por la empresa Nauka se destinan principalmente a la plataforma Google, lo que incluye la saturación de anuncios en YouTube. Pero el gasto no para ahí. A este millonario pastel publicitario hay que sumarle otros 19 millones de pesos que el Gobernador y su esposa gastaron en un periodo de apenas tres meses para promoverse en las plataformas de Meta, controladora de Facebook e Instagram.
En total, estamos hablando de una bolsa de más de 100 millones de pesos quemados en algoritmos digitales para satisfacer el ego de un político que se resiste a bajarse de la carrera presidencial, mientras las calles de Monterrey y su zona metropolitana se caen a pedazos.
El doble juego de la agencia consentida
El descaro de la estrategia llega a su punto máximo al analizar cómo opera la empresa contratada. El despacho de la familia de Samuel García realizó al menos 13 pagos a Nauka, con transacciones que van desde un millón hasta los 11.8 millones de pesos, como una factura reciente emitida el 24 de febrero de este año.
Al mismo tiempo que esta agencia recibe los millones privados de la familia García para mover los videos de su precampaña rumbo al 2030, la misma empresa factura en paralelo 123 millones de pesos directamente al Gobierno del Estado de Nuevo León por concepto de publicidad digital. El conflicto de interés y el doble juego es monumental: la misma empresa que cobra del erario público es la que se encarga de operar la pauta presidencial del mandatario de manera “privada”.

Excusas sin documentos y contratos sospechosos
A pesar de que estos esquemas de triangulación que involucran a empresas como Suministro MYR o Pilsa han sido expuestos con pruebas contundentes y facturas en mano, la respuesta del gobernador ha sido la soberbia y el desdén. En su momento, Samuel intentó sacudirse las acusaciones argumentando que los millones recibidos en su despacho eran simples pagos de “honorarios profesionales” guardados desde el año 2017, una excusa barata de la que jamás mostró un solo documento probatorio y que deja en el aire la duda más obvia: ¿por qué los contratistas decidieron empezar a pagarle hasta que él se sentó en la silla de gobernador?
Cada video de Samuel García que aparece en el teléfono de un ciudadano en Jalisco, Puebla o la Ciudad de México promoviendo su imagen de cara al 2030 no es gratis. Es un anuncio pagado con el dinero que debería estar destinado a las escuelas que no tienen luz, a los hospitales desabastecidos y a la seguridad que tanta falta le hace al estado. Nuevo León no votó por un candidato eterno en eterna campaña; votó por un gobernador de tiempo completo. Ver que la bonanza del despacho familiar se utiliza como un puente para que los proveedores del estado financien los anuncios de un proyecto personal en YouTube y Meta es, simple y sencillamente, un atraco a la vista de todos que los ciudadanos de Nuevo León no tendrían por qué estar pagando de sus bolsillos.








