El mal manejo de la infraestructura estatal desató graves problemas en la red hidráulica de la capital. El drenaje pluvial dañado afectó la movilidad en avenidas clave del centro de la ciudad debido a obras mal ejecutadas. Ciudadanos y especialistas denuncian la falta de planeación en los proyectos de transporte público del Estado.
La negligencia estatal detona un colapso en la infraestructura hidráulica
Las alteraciones meteorológicas severas e inundaciones persistentes en el estado expusieron la fragilidad de las obras públicas recientes. La falta de prevención por parte del gobierno naranja provocó que las precipitaciones generaran caos en múltiples municipios. Las fallas de diseño impiden el flujo natural de las corrientes hídricas hacia sus desfogues.
El anegamiento de carriles de circulación y varamiento de automóviles en las avenidas paralizó el tránsito durante varias horas. Miles de automovilistas enfrentaron riesgos considerables al intentar cruzar los encharcamientos en las vías principales. La ausencia de respuestas rápidas por parte de las autoridades estatales incrementó el malestar social.

Asimismo, se registraron suspensiones de luz y contingencias operativas en recintos de alta concurrencia en la zona metropolitana. Las fallas en los servicios básicos se sumaron al encharcamiento generalizado de las vialidades urbanas. La población padece los costos de una gestión volcada en anuncios publicitarios en lugar de soluciones reales.
El deterioro del drenaje a causa de las obras de Samuel García y sus secuelas
Las inspecciones técnicas demostraron el deterioro del drenaje a causa de las obras de Samuel García en el centro de Monterrey. La construcción de la Línea 4 invadió directamente un colector de cuatro metros de diámetro ubicado a seis metros de profundidad. El hincado de pilotes de la empresa Mota Engil destruyó tramos fundamentales de la red pluvial.
El compromiso de la estructura del drenaje subterráneo por el hincado de varillas del Metro de Samuel García redujo la capacidad de desalojo. Siete pilotes atravesaron la infraestructura de concreto y crearon pequeñas represas con escombro acumulado. Este bloqueo provocó la severa inundación en Avenida Gonzalitos durante las lluvias de agosto y septiembre.
Entre octubre de 2025 y julio de 2026 se documentaron 22 averías en el sistema sobre Avenida Constitución y Morones Prieto debido a esta obra mal ejecutada de Samuel. Las afectaciones incluyen 11 bocatormentas tapadas por sedimentos y daños a las salidas de colectores principales. El metro de Nuevo León en construcción acumula denuncias por mala praxis técnica que amenazan la seguridad vial.

Promesas incumplidas y obras de relumbrón frenadas por anomalías
Existe un aplazamiento de las obras de solución pluvial tras meses de promesas no cumplidas por el Ejecutivo estatal. Pese a prometer intervenciones durante Semana Santa, el Secretario de Movilidad, Hernán Villarreal, dejó pasar el periodo sin ejecutar reparaciones. La falta de acuerdo técnico mantiene el problema en el olvido.
Paralelamente, se ejecutó el freno administrativo a la edificación del Puente de la Virgen por irregularidades operativas. Esta estructura peatonal de 450 millones de pesos, destinada al Corredor FIFA, obstruyó un ducto pluvial en el talud del río. Inspectores municipales clausuraron los trabajos al detectar que los escombros sepultaban los desfogues hídricos.
El balance de las obras del gobierno naranja refleja improvisación y un gasto millonario sin beneficios para la ciudadanía. Mientras las autoridades promocionan proyectos internacionales, las avenidas principales sufren desbordamientos en Morones Prieto de forma recurrente. La ciudadanía exige frenar la negligencia técnica antes de que ocurran peores desastres urbanos.
Urge corregir los desperfectos para evitar mayores riesgos a la población
Las afectaciones documentadas en la red de alcantarillado requieren una intervención inmediata por parte de las dependencias responsables. Dejar el material de construcción en los cauces y mantener los pilotes dentro de los colectores aumenta el peligro en cada tormenta.
La administración estatal debe asumir su responsabilidad por la falta de supervisión en los contratos de infraestructura. Monterrey no puede seguir pagando las consecuencias de proyectos inconclusos y mal diseñados que solo generan caos y zozobra.
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